viernes, 2 de septiembre de 2011

Goma de mascar.

Soy como un pedazo de chicle en el suelo. Llega alguien, lo pisa y no se despega de ahí hasta que alguien más lo pisa.
Yo pensaba que el chicle no se desintegraba, hasta hoy. Lentamente se deshizo en mi boca. Tal cual como lo hicieron tus labios. 
Poco a poco se endurecen, entonces cuando un chicle se acaba, quieres otro.
Quiero otro beso tuyo, de esos que dejamos de tener hace mucho tiempo.
Quiero que me beses con calma. Con tanta calma que te quedes dormido.
Quiero que me beses con fuerza. Con tanta fuerza que me arranques los labios.


No me regales un chicle, regálame un beso. Uno tan profundo, que me haga sentir que ése momento no podría ser más perfecto.
Un beso tuyo es como el chicle. Nunca me canso de él, y aunque a veces pierda el sabor, sigue siendo tan delicioso como siempre.


¿Cómo te demuestro que me encanta cuando tu cabello rojizo acaricia mis manos?
¿Cómo te explico la felicidad que siento cuando te me quedas viendo sin parpadear?
¿Cómo te hago saber que no existe algo más hermoso que tu perfecta sonrisa?
¿Cómo decirte que te amo cuando lo demuestro hasta cuando respiro?


Debería ser la 8va maravilla del mundo cuando me besas después de haber comido Nutella.
Sentir que soy la razón de tus molestias, de tus celos, y de tu felicidad, es algo que nunca podría comparar con nada.
Los pequeños rotos de mi labio inferior, son señal de que tus besos jamás serán igualados.
La brisa que te pone los pelos de punta, te hace ver tan hermoso, tan perfecto.
No existe un momento en el que no quiera abrazarte, besarte y hacerte feliz.
El verte feliz, no me deja soltarte ni un segundo. Me hace querer quedarme contigo por siempre. Ojalá nuestro chicle nunca se desintegre.



                               Love will never tear us apart.

No hay comentarios:

Publicar un comentario